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lunes, 16 de febrero de 2015

El poder de una madre,¡disfruta a tu hijo! ¡ámalo! ¡súfrelo! ¡perdónalo! y solo al final de tus días,entenderás.

En el viejo puerto de Montreal, en la antigua iglesia de Notre-Dame, se encontraba una joven mujer que se notaba, le faltaban pocos días para dar a luz. Y oró a Dios de esta forma: "Dios, dame un hijo que sea extraordinario, que sea valiente para defenderse de los demás y luchar por causas justas, que tenga la capacidad de sobreponerse a la derrota y pelee como un guerrero hasta el final, pero que también sea bondadoso y trabajador, que ayude al pobre y que sea todo un caballero, que llegados los años me cuide y no se olvide de mí, para que pueda estar orgullosa de él".
Esta joven mujer se retiró a su casa y cayó en un sueño profundo. Y de repente vio una luz radiante que lo llenó todo. Al instante, se sintió invadida por una paz profunda. Y escuchó una voz que le dijo: "Hija mía te he escuchado con profunda atención cuando me hablaste, pero quiero revelarte un gran secreto: tú puedes desear un hijo así, pero yo tener otros planes".
Y la llevó por un instante a una ciudad desconocida, donde una madre luchaba por la vida de su bebé. Podía escuchar que tenía varios meses transitando de un hospital a otro, que le decían que su hijo no tenía esperanzas. Pero ella peleaba como una guerrera, con una fe inquebrantable de que su hijo viviría.
"Mira" -le dijo Dios- "este hijo es un alma orgullosa de otras vidas y lo he enviado a la Tierra para que en su sufrimiento, aprenda humildad. Lo he enviado a una madre bondadosa, con un gran amor que sabrá comprenderlo, tolerarlo y guiarlo. Si yo lo hubiera enviado a otra mujer, no lo hubiera cuidado de la misma forma y no podría aprender su lección en la Tierra."
Y de repente, fue llevada a una ciudad distinta. Observó a una madre soltera, joven, que no cuidaba a su hija y que a prematura edad la enseñaba que lo hiciera todo sola, desde comer, hasta vestirse. Si lloraba, la madre le gritaba o la ignoraba "Mira -le dijo Dios- esta madre es una mujer inmadura, sin conciencia y rebelde. Le envié a una hija sumamente amorosa e inteligente. Esta hija ayudará a su madre a crecer y esta madre retará a su hija con su mal carácter, para que se pula como un diamante bello y aprenda la lección de tolerancia que viene a aprender aquí en esta vida."
"Mira, hay hijos que les he dado corazón de piraña, devorarán a sus semejantes en tiempo y dinero, serán crueles, no tendrán piedad y sólo pensarán en sí mismos. Si te envío un hijo así, tendrás que enseñarlo a ser generoso y tolerar la frustración. Será muy sensual, tendrá hijos numerosos como si se tratara de uno de los animales salvajes del bosque, cambiará de pareja como quien cambia de ropa hasta el final de sus días, huirá de ti a temprana edad y tendrás que perdonarlo una y otra vez."
"No importa lo que hagas, es la semilla que le sembré. No te culpes, crecerás, cultivarás tu tolerancia, fuerza y amor. Solo una madre puede amar a una piraña, porque tu hijo será odiado por todos... menos por ti."
"Las madres me piden corazón de águila para sus hijos. Te digo, que sí mandara puras águilas, este mundo sería un caos. El águila es valiente y protege, pero si no hubiera cobardes, ¿a quién protege? no podría realizarse. Pelearían entre ellas por la supremacía hasta matarse. Por eso, envío hijos con diversos corazones para el equilibrio del mundo."
"También, podría enviarte al corazón de remora ¿observas a esos pequeños peces que nadan cerca del poderoso tiburón para comerse sus sobras?"
"Tu hijo será flojo, inteligente en el arte de hablar y de hacer el mínimo esfuerzo. Engañará para obtener dinero, sexo y cualquier cosa. Dependerá de otros en lo económico. Te desesperará y tendrás que perdonarlo una y otra vez."
"El águila y el tiburón se realizan al alimentar a la piraña y la remora. Así, equilibro el mundo: alguien que tiene hambre de dar, con alguien que tiene hambre de recibir."
"Y si te considero digna, te enviaré el reto de retos: un hijo que no podrá desarrollarse en el mundo. No hablará, quizás no vea o viva poco tiempo ¿por qué haría esto? es un espíritu que vivió una vida desenfrenada, que nunca pensó, que pasaba de un acto a otro sin meditar. Le he ordenado que no se mueva con soltura en el mundo, para que pueda estar quieto y se centre en el espíritu. Era la única forma de que aprendiera en esta vida. Su espíritu crecerá mucho más que el de cualquier otro niño".
"Recuerda que no te mandaré un hijo que no puedas cuidar. Se cuales son tus alcances y tus potenciales. Ni siquiera tú los conoces. Recuerda que tus hijos son espíritus de otras vidas que no recuerdan su pasado. Solo estás para cuidarlos por un tiempo y tendrás que utilizar toda tu sabiduría y poder para guiarlos."
"Por eso, no me pidas que te mande hijos con los que no te esfuerces. Tu vida sería vacía. El moriría a temprana edad por ser perfecto y no tener nada que mejorar. Ambos crecerán con los desafíos de la vida. No te pido que me comprendas. Yo soy Dios y se lo que hago así que ¡disfruta a tu hijo! ¡ámalo! ¡súfrelo! ¡perdónalo! y solo al final de tus días, entenderás."

jueves, 25 de septiembre de 2014

LOS HIJOS SE VAN...No es que se van... es que la vida se los lleva.



LOS HIJOS SE VAN...

Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, hay que asumir esa realidad. 


No es que se van... es que la vida se los lleva. 

Ya no eres su centro. 

Ya no eres propietario, eres consejero. 

No diriges, aceptas. No mandas, acompañas.

No proyectas, respetas.

Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.

Ya les crecieron alas y quieren volar.

Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro.

Ya les pasó las borrascas de la adolescencia y tomaron el timón.

Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado, para vivirla por su cuenta. 

Ya saben que son capaces de las mayores aventuras, y de la más completa realización. Ya buscarán un amor, que los respete, que quiera compartir sin temores ni angustias las altas y las bajas en el camino que les endulce el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.

Y si esa primera experiencia fue equivocada, tendrán la sabiduría y las fuerzas para soltarlas, así, otro amor les llegará para compartir sus vidas en armonía.

Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir. Quieren crecer en otra dimensión, desarrollar su personalidad, enfrentar el viento de la vida, al sombro del amor y al rendimiento de sus facultades.

Tienen un camino y quieren explorarlo, lo importante es que sepan desandarlo, tienen alas y quieren abrirlas. Lo importante es el corazón sensible, la libertad asumida y la pasión a flor de piel.

Que la rienda sea con responsabilidad, y la formación, llena de luz.

Tú quedas adentro. En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón. Tu quedas atrás.

En la estela luminosa que deja el barco al partir.

En el beso que les mandas.

En el pañuelo que los despide.

En la oración que los sigue.

¡En la lágrima que los acompaña!

Tú quedas siempre en su interior aunque cambies de lugar...